mariposas

A menudo nos detenemos a observar los grandes espacios, las vastas panorámicas que se abren ante nuestros ojos. Nos dejamos seducir fácilmente por aquellos rincones donde el paisaje se muestra exultante y espectacular. Aprender a disfrutar de la naturaleza en plenitud es una tarea lenta y compleja pero llena de recompensas. Ser capaz de observar la vida vibrando a nuestro alrededor significa saber pararse en lo general y también en los detalles, en lo macro y en lo micro; en todo aquello que pasa desapercivido para el normal de los mortales. Es aprender a contemplar la belleza en el fluir de un discreto arroyo, en la corteza craquelada de un viejo tronco, en la luz filtrándose desde los techos del bosque, en el sol reflejándose sobre la superficie de la nieve…